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Esto le espera al nuevo ministro de Defensa. Dr. Javier Rincón opina para EL TIEMPO

Expertos analizan retos que tendrá Molano. Frenar asesinato de líderes y ex-Farc, de lo más urgente


El recién posesionado ministro de Defensa, Diego Molano, asume el cargo en un momento en que la situación de violencia, orden público y violaciones de derechos humanos en Colombia tiene encendidas las alarmas.


La reacomodación de los grupos armados ilegales intentando expandirse por el país y enfrentándose entre sí y contra la Fuerza Pública, la continuación del asesinato de líderes sociales y excombatientes de las Farc, la ola de masacres y desplazamientos forzados –por solo mencionar algunos fenómenos– están tan disparados que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) advirtió a finales de enero que el 2021 había tenido el inicio de año más violento desde la firma del acuerdo de paz en 2016.


A todo esto, Molano debe sumarle otros retos: consolidar la relación con el nuevo gobierno de Estados Unidos en materia de defensa, seguridad y cooperación; garantizar la vacunación contra covid-19 a los miembros de la Fuerza Pública; mejorar la imagen del Ejército y la Policía luego de graves denuncias de abuso de autoridad; poner en marcha una estrategia efectiva para luchar contra las economía ilegales y garantizar la seguridad ciudadana, entre un amplio espectro de tareas que involucran al Ministerio de Defensa.


Para el profesor de la Universidad del Rosario Óscar Palma –quien fue investigador del Centro de Estudios Estratégicos para la Seguridad y Defensa Nacionales–, el ministro Diego Molano continuará la agenda que estaba siendo desarrollada por su antecesor, Carlos Holmes Trujillo, quien falleció por cuenta del covid-19 luego de poco más de un año a la cabeza de la cartera de Defensa.


“No hay un quiebre entre un ministro y otro. Hay una serie de problemas del conflicto y el posconflicto que aún necesitan una acción efectiva por parte del Estado”, dice Palma, quien resalta que el tema de las violencias contra líderes y firmantes del proceso de paz es un asunto que merece especial atención, y que ha derivado en la perdida de la credibilidad del proceso de paz.


Desafíos en lo general y lo operativo


En esa misma línea, Isaac Morales, coordinador de la línea de seguridad ciudadana de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), subraya la prevención del asesinato de estas personas como el primero de los retos de Molano a nivel general. Además, asegura Morales, el nuevo ministro debe trabajar para recuperar la imagen de la Fuerza Pública, en especial de la Policía, que quedó gravemente afectada después de las protestas del 9 de noviembre, que se despertaron a causa del asesinato a manos de uniformados del estudiante de derecho e ingeniero Javier Ordóñez. Otro de los puntos que menciona el investigador de Pares es el manejo de la pandemia y sus efectos en la seguridad ciudadana y la violencia, pues el 2020, a pesar de las medidas que restringieron la movilidad, dejó cifras preocupantes en estos campos.


“Pero pensar en la pandemia también incluye el proceso de vacunación e inmunización de la Fuerza Pública. Eventualmente, sus miembros serán quienes acompañen la inoculación en regiones apartadas, por lo cual podría gestionarse una priorización de los uniformados a la hora de recibir las vacunas”, dice Morales, quien resalta además de esos desafíos generales, unos operativos.


Entre estos menciona la necesidad de una estrategia para combatir la reacomodación tanto orgánica como de presencia de los Grupos Armados Organizados (GAO) y los Grupos Delincuenciales Organizados (GDO), como el clan ‘del Golfo’ o las disidencias de las Farc, que han tratado de expandir su presencia en medio de la pandemia.


En lo operativo, el ministro Molano también tendrá que atender algunos temas de la implementación del acuerdo de paz, sobre todo en cartas que se ha jugado el gobierno Duque, como las llamadas Zonas Futuro, donde se espera una presencia institucional efectiva, que incluye a la Fuerza Pública.


Adicionalmente, el mindefensa deberá coordinar el accionar de las autoridades para atacar las economías ilegales, que no solo tienen que ver con el narcotráfico, sino también con la extracción de oro, los mercados criminales de venta de recursos naturales, autopartes, contrabando, entre otros.


No obstante, al igual que en la administración de Trujillo, la lucha contra las drogas será un eje central en este punto y esta cartera tiene la responsabilidad operativa en el eventual regreso de las aspersiones con glifosato, a las que el Gobierno ha insistido en regresar.


De hecho, en entrevista con EL TIEMPO, Molano aseguró que se concentrará en atacar todos los eslabones de la cadena, con especial atención en el microtráfico.


Para el investigador de Pares Isaac Morales, otro de los desafíos en lo operativo va a ser la protección de las fronteras nacionales, de las cuales la compartida con Venezuela es la más porosa y a través de la cual se han detectado numerosas dinámicas criminales, que van desde el tráfico de migrantes hasta el contrabando o el refugio de cabecillas de organizaciones ilegales en suelo internacional.


La relación con las Fuerzas Militares


Por su parte, el director del Observatorio de Derecho Militar de la Universidad Javeriana, Javier Rincón, asegura que Molano debe trabajar en dos campos fundamentales: uno interno, adentro del sector Defensa, y otro externo, que tiene que ver con las metas para garantizar lo que la sociedad está esperando en materia de seguridad. “Internamente, uno de los principales retos del ministro está en mantener las buenas relaciones y una posición de liderazgo frente a miembros de Fuerzas Militares, en especial frente a los generales. Esto lo había hecho muy bien Carlos Holmes Trujillo”, dice el profesor Rincón.

Y agrega que “en ocasiones, los ministros de Defensa dan por sentado que, por estar en ese cargo, los militares agachan la cabeza, y no siempre es así. Es importante que los generales vean que el ministro es el respaldo político, y es clave que el ministro entienda que él no es un militar, sino el representante civil”. A nivel externo, Rincón asegura que el reto está en desarrollar políticas que permitan dar resultados, principalmente, en dos aspectos. El primero es la protección de personas amenazadas, sobre el cual enfatiza que no se puede quedar solo en las garantías para líderes o ex–Farc, sino en ofrecerlas a comunidades enteras que reclaman la presencia del Estado. En este punto, asegura,

El segundo desafío a nivel externo es “más que recuperar la imagen, recuperar la confianza en la Policía, porque es imposible desarrollar labor policial –que es de convivencia ciudadana– sin el apoyo de la ciudadanía”, dice el docente.


Para lograr esto, asegura Rincón, hay que replantear la manera en que se ejerce la función de la Policía: “Ese cambio es la gran oportunidad para sentarse a pensar cómo hacer para que la función policial sea más cercana a la ciudadanía y más lejana de las lógicas militares, es decir, cómo generar una percepción más civilista y menos militar de la Policía”.



Fuente: EL TIEMPO

https://www.eltiempo.com/justicia/servicios/retos-de-diego-molano-tras-asumir-como-ministro-de-defensa-565323






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